Mar. Sep 22nd, 2020

Recordando a un gran héroe de bata blanca: Ejemplo de superación

El doctor Ricardo García Arbaiza fue un joven luchador proveniente de una humilde familia, que, pese a las adversidades y limitaciones económicas, no le detuvieron para graduarse como médico general y poder así, ayudar a otras personas.

Desde sus inicios, demostró ser honesto, íntegro y un sinfín de valores que cualquiera pudiesen envidiar, en los que destacaban, la solidaridad y el altruismo por sobre los demás.

Se le recuerda siempre con una sonrisa en el rostro… fue un soñador y luchador nato, como no es posible encontrar a dos en un mismo lugar.

Originario de Yucuaiquín. Pero, residió, por un tiempo en la capital para poder formarse en la profesión que tanto le apasionaba. Eso si, jamás dejó de visitar su tierra.

Hijo de agricultores y con todo el orgullo del mundo, por qué no decirlo… él también fue uno. Comenzó desde abajo, criado con tortilla y fríjoles, pero con una envidiable inteligencia y coraje para salir avante ante las vicisitudes de la vida. Ser de raíces humildes, en la que los lujos no eran parte de su diario vivir, le permitieron conocer y prácticar la empatía. Él se preocupaba mucho por los demás, y en base a sus posibilidades, ayudaba a quien necesitara una mano amiga.

Con alegría, siempre ayudó al prójimo sin esperar nada a cambio. Ni mucho menos, esperar aplausos. Su vida nos recuerda, que en este mundo aún hay personas buenas como él, su ejemplo le daba esperanza a otros.

Orgulloso de sus raíces yucuaiquinenses, presumía a su pueblo por adondequiera que fuese. Incluso en la universidad, adonde aprovechaba de invitar a sus compañeros de clase a conocer sobre sus raíces, costumbres y tradiciones… Él sencillamente, amaba Yucuaiquín y quería verlo mucho más bello.

Entre algunas de sus anécdotas, mencionaba que siempre quiso ser médico, pero, que su madre le decía que eso no iba a poder ser posible, debido a que la carrera era costosa y no podían pagarla. Aún a sabiendas de su realidad, nunca se desanimó.

Cuando se graduó de bachillerato, una de sus tías se ofreció para ayudarle a estudiar Medicina y fue así como comenzó todo. Lamentablemente, su tía enfermó y murió con el pasar el tiempo, lo cual, le hizo el camino mucho más difícil, porque era un importante sostén económico. «Con melancolía y lágrimas en los ojos contaba como muchas personas le ayudaron a ser lo que llegó a ser, porque cómo era una persona muy pobre no era posible que llegase a ser médico y cumplir su sueño».

Gracias a la ayuda de Dios, lo impensable sucedió…

Fue un estudiante destacado, porque estaba determinado en aprender todo aquello que le ayudaría a salvar vidas y aliviar el dolor y sufrimiento del prójimo. Estaba comprometido con ser parte de la solución para erradicar el sufrimiento y garantizar el bienestar de los demás.

«Todo el mundo sabía como era Ricardo, y era muy querido por todos en Yucuaiquín. Era sencillo quererlo, por como trataba a los demás y por ese espíritu de servicio que siempre lo hacía sobresalir».

El doctor Arbaiza, cursó sus estudios de Medicina General en la Universidad Salvadoreña Alberto Masferrer (USAM), en San Salvador. Se graduó en abril de 2019.

Lo que para ese entonces era un sueño cumplido para él, lo convirtió en la base para avanzar y dar el próximo paso. Porque para diciembre de 2019, comenzó a preparar lo que sería su futuro consultorio médico, el cuál, estaría ubicado en la ciudad de Yucuaiquín (su tierra natal). A continuación se muestran unas fotografías.

Su alegría fue tanta, que inmediatamente después, creó el proyecto denominado «Una consulta por un hermano», en el que ayudó a muchas otras personas de escasos recursos que no podían costearse una consulta ni un tratamiento médico.

A sus escasos 30 años, marcó la vida de muchos con el apoyo de varios amigos y colegas médicos.

Entre sus planes, quería trascender con su idea y pensaba en crear una ONG para que «Una consulta por un hermano» llegara a más comunidades.

Mientras tanto, instaló una modesta pero funcional farmacia en el Cantón las Cruces, dentro del municipio de Yucuaiquín, que atendía en horarios de 8 de la mañana a 8 de la noche. Sus productos eran accesibles para los pobladores. Dicha farmacia, fue inaugurada el 26 de junio pasado.

Con sacrificio pudo graduarse, instalar su consultorio médico, poner su farmacia y ayudar a los demás con sus jornadas médicas.

Lamentablemente, su sueño se vio frustrado al morir repentinamente después de complicaciones de salud, después de dar positivo a COVID-19… Toda una vida de esfuerzo y trabajo, se vio truncada en un abrir y cerrar de ojos. Su fallecimiento se anunció el día de ayer, domingo 12 de julio.

Los institutos políticos, familiares, amigos y diversos miembros de la sociedad yucuaiquinenses no tardaron en expresar su pésame ante tal acontecimiento. Fue algo tan inesperado que tomó de sorpresa a todos los residentes.

Su último sueño, fue querer ser alcalde para seguir ayudando a más personas con sus obras.

Hoy, la Tierra de Fuego está de luto, y despedimos de pie y con profundo dolor, la pérdida irreparable de este joven ejemplar, digno de admiración y promesa de que en Yucuaiquín hay gente que está dispuesto a marcar la diferencia, incluso, a costa de su propia vida por ayudar a otros.

¡Hasta siempre, doctor Arbaiza!

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