Sáb. Ene 23rd, 2021

El sueño realizado de los Hermanos Cruz

Como parte de todo sueño, los hermanos Cruz, sin especificar el año, tuvieron la grandiosa idea de tener una iglesia en el Caserío Las Hojas; lugar en el que residían. Fueron de esta forma, los autores intelectuales y promotores de esta grandiosa iniciativa. Por lo que pusieron manos a la obra por el intento de materializar su sueño.

Dionisia Cruz nos comenta que en ese momento, ella y sus hermanos platicaron con su padre Don Pedro Cruz para tener la posibilidad de hacerse de un lugar para edificar un templo para adorar a Dios. Su padre, sin dudar, aprobó la petición de sus hijos y les otorgó un espacio para que pudieran comenzar a construirla.

Un sin número de familias se unieron al proyecto y aportaron su valiosa colaboración para trabajar y edificar la Ermita. Entre ellos los hijos de Horacio Hernández, los hijos de Andrés Cruz, y otros que sin el afán de olvidarlos no recuerda sus nombres. Dichos personajes elaboraron las primeras tejas y adobes que se utilizaron para la construcción. Todo en ese momento, parecía ir viento en popa y la ilusión de llevar a la realidad sus deseos fue tomando forma, lo cual fue una alegría enorme para todos los involucrados.

El siguiente reto, fue conseguir los implementos necesarios para que la gente se pudiese sentar. He allí donde el Señor Samuel Benavides, originario del Cantón Candelaria, donó un árbol de ceibo; material que se utilizó para la elaboración de las bancas. Sin embargo, faltaba algo muy importante… ¡Una imagen!, fue de esta forma como la esposa de Don Ladislao Cruz, Aurora Álvarez donó un cuadro de la imagen del Corazón de Jesús. La iglesia estaba prácticamente lista, y se construyó entre los años de 1980 y 1986; época en la que se vivía un clima de hostilidad, miedo e incertidumbre.

La gente comenzó a congregarse en la iglesia, y muchos acostumbraban ir a rezar y escuchar misa. Era imposible realizar otro tipo de actividades como bodas y bautizos por ser muy pequeña considerando las dimensiones del área construida.

Después de un tiempo, los hermanos Cruz tuvieron una nueva iniciativa: realizar nuevas mejoras en la Ermita, que consistió en el repello de paredes (para evitar que en el invierno se lavaran). Además, se decidió crear una Directiva conformada por miembros de toda la comunidad, entre ellos Teresa Castillo, Andrés Cruz, Francisca Cruz, Teresa Cruz, Dionisia Cruz, Vicente Majano y otros. Ya en ese entonces, Salvador Miranda, comenzó a enseñarnos la doctrina, el rosario y a predicar la palabra de Dios en el caserío y otros lugares aledaños como Las Cabañas.

Miguel Ángel Cruz

En 1982, Miguel Ángel Canjura, trabajaba en San Salvador en unos restaurantes llamados Pizza Boom, en esa ocasión fue asaltado por unos ladrones. Dicho suceso, le obligó a pedir intercesión de la imagen de San Pedro. Él en ese tiempo, no se consideraba religioso y tampoco conocía bien los poderes de la imagen a la cuál pedía, pero ese no fue impedimento para que se acercara más a las cosas de Dios. Posterior a ello, se preocupó por mandar a hacer a Ilobasco una imagen de dicho santo e hizo la promesa de donarla a la Ermita. Ya así, en el momento que era transportada hacia el Caserío Las Hojas, fueron interceptados en varios puntos de control de la guerrilla en el que detenían a todos los autobuses que circulaban y bajaban a la gente. Don Miguel se hacía acompañar de su madre Dolores Canjura, ambos estaban asustados por lo que ocurría. Y comenta que su madre en cada uno de los retenes, tocaba la imagen y le rezaba a San Pedro pidiéndole que les permitieran llegar con bien hasta su destino final. De hecho, así fue, lograron llegar sin problemas el 24 de abril de 1982.

El 26 de mayo entregaron oficialmente en donación la imagen a la Ermita, y el padre Fabricio, quién era el párroco de Jocoro bendijo la imagen y se comenzó a celebrar el 29 de junio como el día del santo, quién es ahora nuestro santo patrono (San Pedro Apóstol), siendo éste el primer papa de la historia de la iglesia católica y gran seguidor de Cristo Jesús.

En nuevas mejoras que se realizaron en la Ermita, Candelario Cruz, en muchas ocasiones colaboró siempre monetariamente para esta gran obra, y donó el material como arena, cemento entre otras cosas para poder hacer las mejoras propuestas. Posterior a ello, recibimos la donación de un busto de la Purísima Concepción gracias a la familia Ramos, en tercera instancia otra donación de la Virgen de Dolores y Jesús Nazareno por Francisca Pineda y por último una nueva imagen de Jesús de Nazaret donada por Soledad Miranda.

A inicios de la primer celebración de San Pedro Apóstol el 29 de junio, las primeras casas donde se pedía posada para nuestro patrono fueron en la residencia de Juan Bautista López y Guadalupe García, la señora Alicia Álvarez, Irma García y José Pablo Mendoza.

En ese entonces a Alicia Paniagua se le delegó la tarea de recaudar fondos en la venta de alboroto, quién recaudó un total de 200 colones en las Comunidades de Valle Nuevo y el Jícaro. Con dicho dinero, fue posible seguir con las tareas de mejora en la Ermita. Así como ella, hubo otros colaboradores como Miguel y Dora Hernández.

Miguel Bermúdez comenzó a realizar los pasos vivos de Semana Santa junto a Concepción Ramos, Mayra Bermudas, Glenda Saravia, Florentín García, Margarita García, Elvis Saravia, Alba García, Mirna Cruz, Mario Espinal, y muchas otras personas más.

A estas alturas, y a pesar de tantas dificultades, podíamos dar por concluido nuestro sueño, pero sin desanimarnos a seguir mejorando… Es por ello, que gracias a la ayuda de muchos feligreses, comunidad y el apoyo incondicional de dos pioneros de nuestra comunidad y hermanos en el exterior José Víctor Álvarez conocido localmente como Chepe Álvarez y Adriancito Flores la idea iba mejorando progresivamente.

Mientras el templo se construía, nadie aspiraba a un pago, es más, nadie trabajó nunca por un sueldo sino por el simple deseo de ayudar. El único que tuvo un pago simbólico, fue el maestro de obra (Gerardo Reyes), quién necesitaba de al menos un incentivo para llevar el sustento a su familia. A él, le agradecemos este gran recuerdo que aún en el presente disfrutamos todos, y lamentamos el par de percances que tuvo en la edificación de la Ermita.

Otra persona que salió afectado en la construcción fue Javier Alberto Cruz, quien fue golpeado por la línea primaria que accidentalmente tocó con una varilla de hierro, y fue tumbado desde el campanario y cayó suspendido al suelo. Toda la congregación rezó y le pidió a San Pedro Apóstol por su recuperación, y gracias a Dios y a la intercesión de él, pudo recuperarse.

Así como ellos, muchas otras personas como Ricardo García y otros jóvenes más trabajaron incansablemente en la construcción. Muchas familias de la comunidad apoyaron a los trabajadores proporcionándoles almuerzo para que pudieran realizar su trabajo eficientemente. ¡A todos ellos, gracias!

Teresa Cruz, Consuelo Miranda, Rosario Mendoza, Francisca Pérez, Teresa Castillo, Irma García entre otros, siempre estuvieron dispuestos a ayudar. Y el mérito de tener un templo tan hermoso como el que poseemos, es gracias a su esfuerzo y apoyo incondicional.

Iglesia del Caserío Las Hojas

En ese tiempo, el ex Alcalde Rafael Antonio Salgado mejor conocido como El Chino Salgado, nos obsequió un boleto de avión para que fuese rifado y obtener fondos para comprar las campanas de la iglesia (las dos campanas grandes). No obstante, la tercera campana, fue donada por Soledad Miranda.

Candelario Espinal fue el encargado de elaborar el techo y la cúpula junto a la cruz. Arnoldo Hernández pintó la iglesia. No obstante, hacemos un extensivo agradecimiento a la familia Hernández en general.

La construcción del nuevo templo duró aproximadamente 4 años.

Es así como desde esos memorables tiempos hasta el día de hoy, podemos disfrutar de lo que es la Ermita de Las Hojas. Esperamos que esta pequeña reseña histórica haya sido de su deleite y les permita tener mayor conocimiento de cómo fue construida y cuanto trabajo, esfuerzo, dedicación y empeño fue invertido para tener el privilegio de poseerla.

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